"Trading Is Hazardous to Your Wealth": el estudio clásico que nadie te cuenta
Hay un estudio que cualquier vendedor de cursos preferiría que no existiera. Se titula, literalmente, "El trading es peligroso para tu riqueza". No lo escribió un escéptico de sofá. Lo firmaron dos investigadores, Brad Barber y Terrance Odean, con acceso a algo rarísimo en este campo: los extractos reales de decenas de miles de cuentas de un bróker de descuento en Estados Unidos. No encuestas ni capturas de pantalla en redes. Cuentas de verdad, con cada compra y cada venta registrada. Nosotros creemos que es el punto de partida obligado para cualquiera que quiera operar con los ojos abiertos.
Qué hicieron exactamente los autores
Barber y Odean obtuvieron los registros de operaciones de unos 66.000 hogares con cuenta en un gran bróker de descuento estadounidense, cubriendo el periodo de 1991 a 1996. Con esos datos pudieron responder una pregunta que casi nunca se puede responder con rigor: ¿cómo le va de verdad al inversor particular que compra y vende acciones por su cuenta?
La clave del diseño es que no midieron intenciones ni opiniones, sino resultados netos. Es decir, lo que quedaba en la cuenta después de comisiones y costes de ejecución. Y ordenaron a los hogares según cuánto rotaban su cartera, desde los más tranquilos hasta los más hiperactivos. El estudio se publicó en el Journal of Finance en el año 2000 y puede consultarse desde la página oficial de Terrance Odean en Berkeley, junto con el resto de su investigación.
Los resultados, en corto
Según los autores, el hogar medio de la muestra rotaba una parte muy alta de su cartera cada año y obtenía una rentabilidad neta anual algo por debajo de la del mercado. Hasta ahí, nada dramático. El drama aparece al mirar los extremos:
- El estudio reporta que el mercado rindió en ese periodo alrededor de un 17,9% anual.
- El hogar medio obtuvo, neto de costes, en torno a un 16,4% anual.
- El quintil de hogares que más operaba se quedó cerca de un 11,4% anual neto.
Unos seis puntos y medio por debajo del mercado, cada año. Puede sonar poco. No lo es. Con $10.000 iniciales, esa brecha sostenida durante veinte años separa una cuenta que se multiplica con holgura de otra que se queda muy atrás. La conclusión de los autores cabe en una frase que ellos mismos usaron: operar es peligroso para tu riqueza.
El detalle que lo cambia todo
Aquí viene lo más interesante, y lo que casi nadie cita. Antes de descontar costes, los resultados brutos de los hogares más activos no eran muy distintos de los del resto. No es que eligieran acciones mucho peores. Es que pagaban muchísimo más por el peaje de cada operación. Comisiones, spread, ejecución. Cada trade individual parecía barato. La suma anual era una sangría.
En decenas de miles de cuentas reales, los hogares que más operaban rindieron claramente por debajo del mercado. No por analizar peor, sino porque los costes de operar tanto se comieron la diferencia. La sobreoperativa no es un pecado moral: es un impuesto que te cobras a ti mismo.
¿Por qué la gente opera tanto si le va peor?
Barber y Odean tenían una hipótesis y la desarrollaron en otro trabajo del mismo año, "Do Investors Trade Too Much?": el exceso de confianza. La mayoría de las personas se cree mejor que la media al volante y también al invertir, y esa confianza infundada se traduce en más operaciones de las que la evidencia justifica. En trabajos posteriores, Odean y sus coautores estudiaron también a los day traders de Taiwán con el registro completo del mercado, y encontraron que solo una fracción muy pequeña lograba beneficios consistentes tras costes. Todos esos papers están enlazados en su página de Berkeley.
El patrón no es una rareza americana de los noventa. Un estudio con day traders de futuros en Brasil, "Day Trading for a Living?", siguió a miles de personas que empezaron a operar y encontró que la inmensa mayoría perdía dinero, y que apenas un puñado ganaba cifras relevantes de forma sostenida. Y si el argumento es "eso les pasa a los aficionados", conviene mirar el marcador de los profesionales: los informes SPIVA de S&P muestran de forma recurrente que la mayoría de los fondos de gestión activa no bate a su índice de referencia a largo plazo. Gente con equipos completos y datos de pago. Tampoco a ellos les sale gratis operar.
Lo que este estudio no dice
Seamos honestos también en la otra dirección. El estudio no demuestra que sea imposible ganar operando. Habla de hogares que invertían en acciones por su cuenta en los años noventa, no de cada estrategia imaginable, y describe promedios, no destinos individuales. Lo que sí establece, con una muestra enorme y datos reales, es la dirección del efecto: a más rotación, peor resultado neto para el conjunto. Quien te venda actividad frenética como camino al beneficio está vendiendo justo lo que los datos señalan como el problema.
Menos operaciones, más selectivas
La aplicación práctica es corta de escribir y difícil de cumplir:
- Trata cada operación como un coste seguro a cambio de una ventaja incierta. Si la ventaja no está clara, el coste sí lo está.
- Define por escrito qué condiciones debe cumplir un trade para existir. Todo lo que no las cumpla, fuera. El aburrimiento no es una señal.
- Cuenta tus operaciones por semana. Si el número crece sin que tu plan haya cambiado, no has encontrado más oportunidades: has bajado el listón.
- Revisa tu histórico y calcula cuánto pagaste en comisiones y spread el último año. Ese número, que casi nadie mira, es tu versión personal del estudio.
Sobreoperar casi nunca nace del análisis. Nace del ansia de hacer algo, y esa ansia ya la describimos al hablar del miedo y la avaricia. La herramienta para detectarla en tu propia cuenta es un diario de trading donde cada operación tenga que justificar su existencia.
En Capital Honesto no te decimos que no operes. Te enseñamos lo que dicen los datos cuando alguien se molesta en mirarlos: cada operación de más te acerca al promedio del estudio, y el promedio del estudio pierde contra el mercado. Opera poco y con motivo, y deja que otros paguen el peaje por ti.
Preguntas frecuentes
¿Qué demuestra el estudio de Barber y Odean?
Con datos de decenas de miles de cuentas reales de un bróker estadounidense, el estudio reporta que los hogares que más operaban obtuvieron rentabilidades netas claramente inferiores a las del mercado, mientras que antes de costes sus resultados eran parecidos a la media. La diferencia la explican sobre todo las comisiones y los costes de cada operación, acumulados por operar demasiado.
¿Ese estudio no es antiguo? ¿Sigue siendo válido con comisiones más bajas?
Los datos son de los años noventa, pero el patrón se ha repetido después en otros mercados y épocas. Un estudio con day traders de futuros en Brasil encontró que una fracción mínima ganaba de forma sostenida, la investigación posterior de Odean y coautores sobre day traders en Taiwán apunta en la misma dirección, y los reguladores europeos publican que la gran mayoría de clientes minoristas de CFD pierde dinero. Las comisiones bajaron, pero el spread, el deslizamiento y los errores por operar de más siguen ahí.
¿La lección es dejar de operar del todo?
No. La lección es que cada operación tiene un coste y que ese coste solo se justifica cuando existe una ventaja real. Operar menos y con criterios más selectivos reduce la factura de fricción y elimina buena parte de las operaciones impulsivas, que son las que más daño hacen. Pocas operaciones con ventaja clara superan a muchas operaciones por ansia de actividad.
Aprende con datos, no con promesas
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