Momentum y fuerza relativa: comprar lo que ya sube, con reglas
Publicamos las reglas completas de esta estrategia gratis, incluida la parte donde pierde, porque toda estrategia pierde a veces y quien te esconda esa parte te está vendiendo humo. Ninguna estrategia es rentable "en sí": depende de tu ejecución, de tus costes y de tu disciplina.
El momentum es la estrategia más antinatural de esta serie: consiste en comprar lo que ya ha subido, precisamente porque ha subido. Va contra todos los instintos del comprador de rebajas que llevamos dentro. También es de las pocas ideas de inversión que la literatura académica lleva estudiando y documentando desde los años noventa, en mercados y épocas distintas. Eso no la convierte en garantía de nada, y lo decimos ya: sus malas rachas son largas y sus accidentes, violentos. Pero es una estrategia de verdad, con lógica, reglas y una parte fea que vamos a contar entera.
La lógica: por qué podría funcionar
Dos motores, ninguno místico. El primero: la información se digiere despacio. Cuando algo mejora de verdad en un activo, el precio no lo recoge en un día; los inversores van llegando por oleadas durante meses, y esa digestión lenta es la tendencia. El segundo: el rebaño. Lo que sube atrae miradas, las miradas atraen dinero y el dinero hace subir más. Ese segundo motor es el que acaba pasándose de frenada, y por eso esta estrategia termina mal sus fiestas. Ambos motores existen porque los mercados los mueven personas, y las personas llegan tarde y se apilan.
La fuerza relativa añade la pieza clave: no se trata de si algo sube, sino de si sube más que sus alternativas. Comparar el rendimiento de un puñado de activos en el mismo periodo y quedarte con los primeros del ranking convierte una corazonada ("esto está fuerte") en una medida objetiva y repetible.
Las reglas completas
Una estrategia sin reglas explícitas no es una estrategia, es una excusa para improvisar. Estas son todas:
- El universo se define antes de empezar y se congela: una lista de 10 a 20 activos líquidos y diversos, por ejemplo ETFs de grandes regiones, sectores y bonos, o las mayores acciones de un índice. Prohibido añadir "esa cripto que está sonando" a mitad de partida: cambiar el universo sobre la marcha es la trampa más común.
- La medida es el rendimiento de los últimos 6 meses de cada activo del universo. Se calcula, se ordena de mayor a menor y ya está: ese es todo el análisis. Sin gráficos, sin opiniones, sin noticias.
- Se compran los 3 primeros del ranking, a partes iguales.
- La revisión es una vez al mes, el mismo día (por ejemplo, el primer día hábil). Si alguno de los que tienes sale del top 3, se vende y se compra el que entró. Si siguen los mismos, no se hace nada. La mayoría de los meses no se hace nada.
- Filtro de tendencia, la regla que salva la cuenta: si un activo del top está por debajo de su media móvil de 200 sesiones, su hueco se queda en efectivo. Si el mercado entero cae, la estrategia entera espera en liquidez. Comprar "lo menos malo" de un desplome no es momentum, es terquedad con ranking.
- Sin apalancamiento. Esta estrategia ya concentra en pocos activos y ya sufre giros bruscos; apalancarla es ponerle turbo a un coche que derrapa en las curvas.
| Regla | Definición |
|---|---|
| Universo | 10 a 20 activos líquidos, definidos antes y congelados |
| Medida | Rendimiento de los últimos 6 meses, ranking de mayor a menor |
| Cartera | Los 3 primeros del ranking, a partes iguales |
| Revisión | Una vez al mes, el mismo día hábil, sin excepciones |
| Filtro de tendencia | Bajo la media de 200 sesiones no se compra: ese hueco espera en efectivo |
| Apalancamiento | Ninguno |
Un ejemplo con números
Cuenta de $10,000 y un universo de 12 ETFs definido de antemano. Tocan 3 posiciones de unos $3,300.
El primer día hábil del mes calculas el rendimiento a 6 meses de los 12. Supongamos que el ranking lo encabezan un ETF del S&P 500, uno de Japón y uno del sector energía, y los tres cotizan por encima de su media de 200 sesiones. Compras los tres, $3,300 a cada uno, y cierras la pestaña hasta el mes que viene.
Un mes después repites el cálculo. Japón ha caído al quinto puesto y en el tercero aparece un ETF de oro: vendes Japón, compras oro, dos órdenes en total. Los otros dos siguen en el top y no se tocan. Ese es todo el trabajo del mes: media hora, dos operaciones, comisiones mínimas.
Ahora el mes feo: llega una corrección global y en la revisión los tres primeros del ranking cotizan por debajo de su media de 200 sesiones. No se compra nada. La cuenta espera el temporal en efectivo, aunque el ranking siga teniendo, como siempre, un primer puesto. Ese "no hacer nada" también es la estrategia funcionando, y es la parte que más cuesta obedecer.
Cómo pierde esta estrategia
Aquí está el capítulo que los vendedores de cursos recortan. El momentum tiene un perfil de pérdida muy suyo, y conviene conocerlo antes de que te lo presente el mercado:
- El latigazo del giro es su accidente clásico. La estrategia llega a los techos de mercado cargada de lo que más subió, porque es exactamente lo que manda su ranking. Cuando el régimen cambia de golpe, lo que más subió suele ser lo que más cae, y el ranking tarda semanas en enterarse porque mide meses hacia atrás. El filtro de tendencia amortigua ese golpe, pero no lo elimina: siempre se sale después del pico, nunca en el pico.
- Los mercados laterales lo marean. Sin tendencias que seguir, el ranking baraja los puestos cada mes sin convicción: entras, pagas el peaje, sales, y el que vendiste sube justo después. Temporadas así producen una sangría lenta de comisiones y pequeñas pérdidas que desmoraliza más que un buen golpe.
- La rotación tiene costes que el buy and hold no paga: cada cambio mensual son comisiones y, según tu país, peaje fiscal por cada venta con ganancia. La comparación honesta contra comprar y mantener se hace después de costes e impuestos, no antes.
- La sequía psicológica: esta estrategia puede pasar temporadas largas por detrás del índice, haciéndolo todo bien. Ver a tu cartera "perder" contra el vecino que simplemente compró y mantuvo, mes tras mes, es lo que hace que la mayoría la abandone en el peor momento posible: justo antes de que el ciclo vuelva a favorecerla. Si no puedes sostener eso, esta estrategia no es para ti, y no pasa nada.
El momentum compra lo que el ranking diga y se va a efectivo cuando el mercado pierde su media de largo plazo. Trabaja media hora al mes, incomoda todos los meses y se juega la vida en los giros bruscos. Su enemigo no es el gráfico: es la tentación de opinar sobre el ranking.
Expectativas honestas
No vamos a darte una cifra de rentabilidad porque no la tenemos y quien te la dé la está inventando. Lo que sí podemos decirte del estilo: es de ciclo largo. Se evalúa en años, no en semanas, y quien la adopta esperando resultados en tres meses la abandonará con pérdidas casi seguro. Sus virtudes reales son otras: reglas totalmente objetivas, tiempo de pantalla casi nulo y cero decisiones en caliente. Es, probablemente, la estrategia de esta serie que menos alimenta al enemigo de la silla.
Y una verdad incómoda más: que el momentum esté ampliamente documentado en la literatura no garantiza que funcione en tu universo, con tus costes y tu fiscalidad, ni que el futuro repita el patrón. La ventaja no se hereda de un paper. Se verifica personalmente o no existe.
Pruébala tú mismo antes de arriesgar un dólar
Esta estrategia es especialmente fácil de probar en papel porque solo exige una decisión al mes. Elige tu universo, congélalo, y simula las revisiones mensuales hacia atrás con datos históricos aplicando el método de backtesting honesto, con los costes incluidos. Registra cada operación simulada en nuestro control de trades, que es gratis, y compara el resultado contra el listón que nunca miente: la aportación periódica al índice. Si tras costes no la bate con claridad, ya tienes tu respuesta, y habrá sido gratis. En ese orden, nunca al revés.
Preguntas frecuentes
¿No es peligroso comprar algo que ya ha subido mucho?
Es incómodo, que no es lo mismo que peligroso. El peligro real de esta estrategia no está en comprar caro, está en no salir cuando las reglas lo mandan. Lo que sí es cierto es que psicológicamente cuesta: toda tu intuición de comprador de rebajas protesta. Por eso la estrategia se ejecuta con ranking y calendario, no con opiniones: el día de revisión se compra lo que el ranking diga, guste o no.
¿Por qué revisar solo una vez al mes?
Porque el momentum es una señal lenta y mirarla cada día solo añade ruido y tentaciones. Revisar más a menudo multiplica las operaciones, los costes y las ocasiones de desobedecer el sistema, sin añadir información útil a una medida que se calcula sobre meses. El calendario fijo, mismo día cada mes, también elimina la peor variable: elegir el momento según cómo te sientas.
¿Qué es exactamente el filtro de tendencia y por qué importa tanto?
Es la regla que te manda a liquidez cuando el mercado entero se da la vuelta: si el activo o el índice de referencia está por debajo de su media de 200 sesiones, no se compra, se espera en efectivo. Sin ese filtro, la estrategia te mantiene comprando los activos menos malos de un mercado que cae entero, porque el ranking siempre tiene un primer puesto aunque todos pierdan. El filtro no es opcional: es la diferencia entre un mal año y un agujero del que se tarda años en salir.
Estrategias completas, con la parte fea incluida
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